El daño al pluvial provocado por los pilares instalados durante la construcción de la Línea 4 abrió un nuevo capítulo técnico entre el municipio y el gobierno estatal. La obstrucción generada dentro del colector expuso errores de planeación y encendió alertas sobre la seguridad hidráulica y estructural en una de las zonas más transitadas de la ciudad.

Daño Al Pluvial Centra Rechazo A Propuestas Estatales
El problema comenzó a revelarse cuando el municipio confirmó que siete pilares de la estructura elevada fueron colocados dentro del ducto que corre bajo Constitución y Venustiano Carranza. Técnicos municipales descendieron al colector y documentaron que los elementos reducen hasta un 70% la capacidad de conducción del agua, provocando acumulaciones incluso con lluvias menores.
Una revisión más reciente añadió un factor de riesgo mayor: filtraciones provenientes de ojos de agua que se conectan con la red pluvial. Según el alcalde, estas filtraciones se desplazan bajo el drenaje dañado y podrían generar socavones que comprometan la estabilidad de las columnas y provoquen hundimientos en tramos de alta circulación como la avenida Constitución.
La inspección también reveló acumulación de concreto y sedimentos que actúan como barreras internas. Estos puntos de bloqueo elevan la presión del agua y hacen más lento el desfogue durante tormentas, situación que ya ocasionó afectaciones en avenidas que antes no presentaban encharcamientos.
Propuestas Estatales Descartadas Por Poca Viabilidad
Tras detectar el daño, Monterrey evaluó dos alternativas entregadas por el Estado y la empresa responsable de la obra. La primera consistía en construir un bypass dentro del mismo ducto. Sin embargo, el diseño reducía aún más el diámetro útil y mantenía los puntos críticos generados por los pilares.
La segunda opción proponía trazar un conducto por el talud del Río Santa Catarina. Pero los especialistas identificaron que la zona es inestable y se vuelve insegura durante lluvias intensas. La posibilidad de deslizamientos y nuevos bloqueos descartó esa ruta como solución confiable.
La situación se agravó cuando se confirmó que el Instituto de Ingeniería Civil rechazó realizar la revisión técnica del proyecto debido a adeudos del Gobierno estatal. Esa revisión era necesaria para validar la alternativa estructural presentada por la constructora, lo que dejó detenida la respuesta oficial y aumentó la incertidumbre.
Monterrey advirtió que ninguna de las propuestas previas resolvía el origen del problema: los pilares dentro del colector y la disminución drástica del caudal operativo. Sin una intervención sólida, los riesgos seguirían acumulándose.
Municipio Prepara Una Alternativa Propia
Ante la ausencia de una solución estatal completa, el municipio comenzó a diseñar su propio plan. La propuesta preliminar contempla construir un colector nuevo que iguale o supere la capacidad original y que quede fuera del área en la que se ubican los pilares. La idea es restaurar el funcionamiento hidráulico sin interferir con la estructura que ya está instalada.
El municipio solicitó evaluaciones a los colegios de ingeniería civil. Estas revisiones permiten calcular riesgos, definir el trazo más seguro y validar materiales adecuados para soportar caudales elevados y evitar erosión futura.
El alcalde afirmó que esta propuesta será presentada al Gobierno estatal en cuanto se integren los estudios solicitados. También confirmó que se analizan posibles acciones legales por los daños ocasionados al sistema pluvial.
La reducción del flujo limita la capacidad del colector para desfogar agua durante tormentas, lo que incrementa las posibilidades de inundaciones en colonias y avenidas cercanas.

Riesgos Hidráulicos Y Estructurales Que Se Incrementan
La presencia de pilares dentro del ducto altera la dinámica natural del agua y crea puntos donde la presión subterránea aumenta. Las filtraciones detectadas agravan esta condición, pues debilitan el terreno que sostiene las columnas. Con cada lluvia, el riesgo se intensifica.
El ducto actual ya no puede desfogar a la velocidad necesaria para una zona central de la ciudad. Avenidas como Venustiano Carranza y Constitución reciben grandes volúmenes de agua durante tormentas, y cualquier obstáculo se traduce en acumulaciones visibles que afectan la movilidad y la seguridad vial.
Por ello, Monterrey insiste en que la atención al colector no puede postergarse. La problemática no solo es hidráulica: también es estructural y representa un riesgo operativo si no se corrige antes de nuevas etapas de la obra.
Monterrey Planea Corrección Técnica Y Proyecto Definitivo
El municipio reiteró que el daño al pluvial no es un incidente menor ni un problema aislado. Es una falla estructural derivada directamente de la colocación de los pilares del metro, y su corrección debe basarse en ingeniería técnica, no en improvisaciones o atajos.
Las propuestas rechazadas confirman que aún no existe una solución integral del Estado. La falta de revisión especializada —detenida por adeudos— mantiene el proceso en pausa y deja a Monterrey sin claridad sobre el plan oficial para corregir la afectación.
El municipio sostiene que la solución al pluvial dañado es prioridad ante la continuación de la Línea 4 y que la ciudad requiere una solución que considere estabilidad del terreno, hidráulica y seguridad urbana.
Monterrey rechazó dos proyectos para reparar el pluvial invadido por siete pilares de la Línea 4. El daño reduce hasta 70% su capacidad y aumenta riesgos para la ciudad.
— NotiViral (@NotiViral_Mx) November 25, 2025
El municipio plantea una alternativa segura. 🚧🌧️ pic.twitter.com/A4J2bEaunP









